Tengo la suerte de que la vida me lleve por caminos mágicos, aunque de frutos dulces.
Últimamente en todas las formaciones a las que asisto y participo, todas las ponentes, porque son mujeres con las ideas muy claras, nos piden que disfrutemos de los árboles de frutos dulces.
En este miércoles mudo, quiero rendir homenaje a ese árbol de frutos dulces, aunque de raíces amargas, llamado Paciencia.
En un mundo en el que se prioriza la inmediatez, saber apreciar y saborear los frutos de la paciencia es una virtud.
¿Cuándo has saboreado los frutos de la paciencia?





